miércoles, 3 de octubre de 2012

OBSESIONES

“El efecto enfermizo de los pensamientos aparece cuando nos olvidamos que los pensamientos son una función de nuestra conciencia. Una habilidad que los seres humanos tenemos. Somos el producto de nuestros propios pensamientos.”  (Richard Carlson)





Una obsesión es una idea fija que se ancla en la mente y que persiste más allá de los esfuerzos de la persona por deshacerse de ella. 

A menudo el mantenimiento de la obsesión se debe a la regulación que la misma ejerce ante la ansiedad del individuo. 

Una obsesión resulta invalidante debido a que el individuo puede llegar a usar demasiados recursos mentales en el mantenimiento de la obsesión, y ese exceso de recursos evita el uso de sus capacidades cognitivas en otras áreas de importancia para la vida diaria (interferencias en el trabajo, problemas de memoria, atención, etc.); Por otro lado, muchas veces las obsesiones se materializan por medio de compulsiones, que son rituales que la persona acaba desarrollando con el fin de reducir la angustia que le produce la idea persistente y obsesiva. Las compulsiones se inician como una respuesta lógica a las preocupaciones de la persona, pero con el tiempo escapan a nuestro control, poniendo a su vez obstáculos al buen funcionamiento de nuestros quehaceres diarios. 

El trabajo del terapeuta, en estos casos, es el de ayudar a la persona a tener un control voluntario de su propia obsesión, pudiendo de ese modo desarrollar pautas de actuación menos rígidas y disminuyendo, a su vez, los niveles de ansiedad. 

FOBIAS

"Para quien tiene miedo, todo son ruidos" (Sófocles)




Una fobia es un trastorno psicológico que se caracteriza por un miedo intenso e irracional ante situaciones u objetos. 

La primera vez que experimentamos la angustia que produce ese miedo irracional, desarrollamos conductas que pueden ser de evitación del estímulo que la provoca (dejo de salir a la calle, me mantengo siempre alejado de los perros, etc.), o bien de búsqueda de ayuda y protección (salgo, pero siempre acompañado de alguien de mi confianza), o de intento de control (intento concentrarme en eliminar los síntomas de ansiedad). Todas estas respuestas, frecuentemente contribuyen a mantener y empeorar el problema, ya sea porque al evitar el contacto y/o la responsabilidad ante el estímulo que desemboca la fobia, la persona no puede hacerle nunca frente, o porque el intento de control de los síntomas centraliza el pensamiento en el miedo y no nos deja trabajar otros aspectos. 

Dependiendo de la intensidad y el estímulo desencadenante de la fobia, ésta puede resultar muy invalidante para la persona. Si una persona de nuestro entorno tiene fobia a los elefantes, por ejemplo, su problema no le causará grandes dificultades en la vida diaria, puesto que difícilmente se va a cruzar con un elefante por la calle; pero si esa persona a lo que le tiene fobia es al agua, a los espacios abiertos, o a tantas otras cosas que necesitamos en nuestro quehaceres diarios, la cosa se complica. 

El reconocimiento de lo infundado de su miedo por parte de la persona no contribuye a la disminución del mismo. A pesar de que en múltiples ocasiones la persona reconoce lo injustificado de su fobia, los patrones internos de vinculación a ese miedo y, como ya hemos mencionado, los repetidos intentos de solución mal encaminados, dificultan que la persona pueda superar sus fobias sin ayuda. 

El objetivo del terapeuta, en estos casos, es el de modificar los esquemas de pensamiento que están sustentando dicho miedo, así como detectar y ayudar a eliminar los comportamientos que están agravando el problema.

ANSIEDAD

“Creo que la ansiedad que circula en mi vida nace de un desequilibrio entre lo que soy y lo que "debería ser". Mi ansiedad no se origina en una visión del futuro sino en el deseo de sujetarlo a mi voluntad.” (Hugh Prather) 




La ansiedad es un conjunto de respuestas emocionales que se viven con sensación de miedo, angustia y/o deseo de huida. Provoca un importante sufrimiento y diferentes niveles de bloqueo en actividades de la vida cotidiana. 

Cuando una persona tiene un episodio intenso de ansiedad, se le suele llamar “ataque de pánico”. Éste puede cursar con sensación de miedo a la muerte (la persona cree que está sufriendo un ataque al corazón), o bien con deseo de huida (la persona cree que puede volverse loco y perder el control). En ambos casos el sufrimiento interno de la persona es importante, provocando que el mismo miedo a la repetición del episodio cause nuevas recaídas. 

Todos necesitamos un cierto nivel de ansiedad para funcionar a diario, pero dicho nivel se convierte en patológico cuando se producen episodios repetidos y de alta intensidad con síntomas como: taquicardias, temblor, sensación de ahogo, sensación de pérdida de control, temor a la muerte, etc. 

Un estado prolongado de ansiedad puede ser nocivo en muchos sentidos. A nivel cognitivo, afecta a la memoria, atención, concentración, etc. La persona tiene la sensación de estar bloqueada y de no poder responder a sus necesidades y/o actividades cotidianas. En el ámbito social, el miedo ante ciertas situaciones que desencadenan los episodios puede imposibilitar a la persona el desplazamiento y/o acceso a su entorno laboral, así como el mantenimiento de su círculo habitual. Con respecto a los problemas físicos, un estado prolongado de estrés aumenta los niveles de cortisol en sangre, cosa que puede afectar, en el tiempo, a varios órganos vitales (corazón, riñones, musculatura, etc.) 

Entre los factores que pueden contribuir al desarrollo y mantenimiento de un problema de ansiedad se encontrarían: la sensación de ausencia de control ante situaciones específicas, el conflicto interno entre lo que uno cree que debería hacer y lo que puede hacer o acaba haciendo, y la incapacidad de una comunicación asertiva, entre otros. El miedo a que el entorno detecte nuestras manifestaciones de ansiedad empeora el problema y puede generar que acabemos desarrollando conductas de evitación ante las situaciones que creemos que nos causan estrés. 

Los problemas de ansiedad son, a menudo, el resultado de la percepción que la persona tiene de éstos y del mantenimiento de pautas erróneas de solución ante tales problemas. 

La labor del terapeuta ante los trastornos de ansiedad es la del reencuadre de los problemas, respetando la personalidad y sistema de creencias del cliente, y la generación de nuevas alternativas de solución.

DEPRESIÓN

“Comprendo que la mentira es engaño y la verdad no. Pero a mí me han engañado las dos”. (Antonio Porchia)




                                                 
La herencia biológica, los entornos de crianza y aprendizaje, y las circunstancias vitales, forman un patrón único e irrepetible en cada persona. Los desafíos propios de la vida nos someten a diversos niveles de estrés que pueden desembocar o no en episodios depresivos. 

La tristeza es una de las emociones básicas del ser humano, pero cuando dicha tristeza se prolonga demasiado en el tiempo, se alteran marcadores bioquímicos de nuestro organismo que contribuyen al asentamiento del episodio depresivo en nuestra vida. Entramos así en un bucle, un pez que se muerde la cola: como estoy triste mi cuerpo no produce las sustancias que necesito para estar alegre y, como mi cuerpo no produce esas sustancias, no puedo dejar de estar triste. 

Llegado ese momento se produce lo que hemos aprendido a reconocer como depresión. Al principio, puede que lo confundamos con síntomas físicos (debilidad, somnolencia, insomnio, enfermedades somáticas, etc.) y debido a ello, es importante hacer un primer diagnóstico que descarte enfermedades que tengan síntomas parecidos. 

Una vez eliminada la posibilidad de estar padeciendo una enfermedad física, el propio diagnóstico de depresión nerviosa puede contribuir a la desesperanza de la persona que se encuentra impotente ante una situación desconocida, poco apoyada socialmente y ante la que no cree poseer herramientas suficientes que le ayuden a salir de ella. Es entonces cuando se entra en una espiral, una especie de pozo profundo del que uno no se ve capaz de salir. Aunque intelectualmente se comprenda que siempre se pueden encontrar puertas a nuevos y mejores caminos, para la persona deprimida es como si esas puertas no tuvieran pomos y el sendero hacia la mejoría estuviera fuera de su alcance por completo. 

Es frecuente que la persona reconozca que necesita ayuda y a la vez desee que esta ayuda le sea ofrecida, pero es a la vez fácil que ni el propio sujeto sepa qué tipo de ayuda necesita, y esto contribuya a dibujar un panorama desolador ante él. 

Los cambios de carácter, la sensación de que el entorno te agrede (emocionalmente), llanto que desemboca en más tristeza en lugar de consuelo, agresividad, ira, resentimiento, son algunos de los síntomas propios de la depresión. Las manifestaciones de la depresión pueden ser diferentes a raíz del sexo y/o edad de la persona que la padece, y es frecuente que dificulten, en mayor o menor grado, las actividades de la vida diaria. 

La depresión es un trastorno del “estado de ánimo” invalidante a distintos niveles. Además del sentimiento de aislamiento, la depresión puede alterar funciones tanto físicas como cognitivas, dificultando el proceso de recuperación. 

Las personas que te rodean, asustadas e impotentes ante una situación intangible y que desconocen, no siempre contribuyen a mejorar el problema. 

Es importante reconocer que la depresión es un estado y no un rasgo, es una circunstancia por la cual podemos pasar en un momento dado de nuestra vida y que no tiene por qué convertirse en permanente. Un buen apoyo social o, en su defecto, la ayuda de un buen psicoterapeuta, nos puede ayudar no sólo a superar la situación presente, sino también a establecer patrones de actuación que dificulten recaídas en el futuro. 

La función del terapeuta es la de, junto con la persona, establecer puentes hacia un cambio en la comprensión de su propio estado, y en las estrategias de afrontamiento de los acontecimientos vitales que contribuyen al desarrollo y mantenimiento de la depresión. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

OPCIONES TERAPÉUTICAS

TERAPIA INDIVIDUAL

Depresión
Ansiedad
Fobias
Obsesiones
Procesos de duelo
Cambios en el ciclo vital


TERAPIA DE PAREJA


Mediación
Resolución de conflictos
Estrategias de comunicación


TERAPIA FAMILIAR



LABORAL


Mediación
Mobing
Bournout


TRASTORNOS NEUROLÓGICOS 


ACV
Rehabilitación funciones cognitivas


ADOLESCENTES


Problemas emocionales
Problemas de conducta
Problemas escolares


DIVERSIDAD FUNCIONAL



CRECIMIENTO PERSONAL/AUTOESTIMA 


Orientación vital y/o profesional 
Mejora de la autoestima 
Técnicas de comunicación asertiva 
Técnicas de relajación 
Técnicas de resolución de problemas 


TERAPIA GRUPAL

PRESENTACIÓN DEL PROYECTO

Psicoma es un blog que se publica con el objetivo de acercar los temas propios de la psicología actual al ciudadano. Es además, un espacio donde hacer consultas y resolver dudas sobre las temáticas que se vayan presentando. 

El blog surge en el contexto de desarrollo de la organización Manchón & Asociados que se dedica a la asistencia a domicilio de personas que necesiten apoyo psicológico y/o rehabilitación neuropsicológica. 

Manchón & Asociados es un proyecto que surge a partir de la observación de la necesidades actuales de la población. 

La asistencia a domicilio abarata los costes y ofrece a la persona un mejor acceso a la terapia, evitando los desplazamientos y tiempos de espera, facilitando a su vez el conocimiento real, por parte del terapeuta, del entorno del cliente. 

La sede de la organización está en Barcelona, pero se realizan desplazamientos a todo el ámbito del “Barcelonés” y el litoral del “bajo maresme” 

El sistema de tarifas es el siguiente: 

1ª visita gratuita: en ella se realiza una primera aproximación a la problemática a tratar y se establece el contrato con el cliente acerca de la frecuencia en las visitas y la duración aproximada del tratamiento. 

2ª visita 50 euros: una hora y treinta minutos de sesión para recopilar todos los datos necesarios para la evaluación e intervención. 

Siguientes sesiones 30 euros: 45 minutos en los que se irán abordando y solucionando los principales problemas causa de malestar. 

La totalidad del tratamiento se desarrollará entre 10 y 20 sesiones en función de las necesidades de la persona y la periodicidad de las sesiones se pactará con cada cliente en la primera visita. 

El teléfono de contacto para solicitar cita es: 

653085571